Las tendencias de catering se cuentan siempre desde la foto bonita y casi nunca desde el enchufe. Este año el sector coincide en cinco cosas —estaciones en vivo, menús con opciones reales, producto de temporada, presentación pensada para el celular y cartas digitales—, y cada una trae un requisito logístico que conviene resolver antes de firmar, no el día del evento.
1. La estación en vivo ya no es un lujo, es el centro del salón
Sushi, wok, crepes, tacos, una parrilla a la vista. El invitado se acerca, mira cómo se prepara su plato y lo arma a su gusto. Publicaciones del sector la señalan como la tendencia dominante de 2026, y no es difícil ver por qué: convierte la comida en algo que pasa, no en algo que ya estaba servido cuando llegaste.
La letra pequeña: una estación en vivo necesita punto eléctrico cerca, espacio de circulación para que no se forme un tapón, y —si va en interiores y hay sartén caliente— alguna solución de extracción. Una estación de wok en un salón cerrado sin extracción termina con el salón oliendo a aceite y, en el peor caso, con la alarma de humo disparada a mitad del brindis. Pregúntale al lugar del evento si permite cocción en el salón antes de enamorarte de la idea.
Sumado a eso, cada estación necesita a alguien dedicado. No es una bandeja que se deja puesta: es un cocinero trabajando durante toda la hora del servicio. Eso se refleja en el costo, y es honesto que se refleje.
2. El menú vegano dejó de ser «el plato aparte»
Hace unos años, el invitado vegetariano recibía una versión triste de lo que comían los demás: el mismo plato sin la carne. Eso hoy se nota y se comenta.
La forma en que trabajamos el catering saludable va por otro lado: las opciones veganas, vegetarianas y sin gluten se integran al mismo menú, con la misma presentación, para que nadie quede señalado en la mesa. Un hummus bien hecho con vegetales asados no es una concesión; compite de tú a tú con la proteína.
La letra pequeña: necesitamos el número con anticipación. Doce menús especiales no salen de la misma olla del buffet general, y el sin gluten exige separar utensilios y superficies. Avisar «hay dos celíacos» cuando el camión ya salió de la cocina no se puede resolver.
3. Producto de temporada, y menos comida en la caneca
La sostenibilidad dejó de ser un discurso de marca para volverse una conversación de presupuesto. Comprar en temporada cuesta menos y sabe mejor: en Bogotá, la fruta de plaza en su mes cuesta la mitad que la misma fruta importada fuera de temporada.
El otro frente es el desperdicio. Un buffet calculado para 120 cuando llegan 85 deja treinta y cinco platos en la caneca, y alguien los pagó. Confirmar el número real de invitados es la medida ambiental más efectiva de cualquier evento, y también la más barata.
4. La comida se ve antes de comerse
La mesa de postres se volvió un set fotográfico. Vajilla con textura, alturas distintas, un fondo que no sea una pared blanca. En los eventos sociales —quince años, cumpleaños, aniversarios— la estación de comida compite con la decoración por el mismo lugar en las historias de Instagram.
Esto tiene una consecuencia práctica que casi nadie prevé: la ubicación de la mesa importa tanto como el menú. Una mesa de postres montada contra la pared del fondo, en penumbra, no la fotografía nadie. La misma mesa cerca de una fuente de luz aparece en cincuenta historias. Coordínalo con quien maneje la decoración y la iluminación —en el servicio integral eso se decide en el mismo plano.
5. La carta en un código QR
Menús digitales con la composición de cada plato, alérgenos incluidos. Es cómodo, pero su verdadera utilidad es otra: el invitado con alergia deja de tener que preguntarle al mesero qué lleva la salsa.
La letra pequeña: depende de la señal del lugar. En fincas de la Sabana, en salones de sótano o en centros de convenciones con mil personas conectadas, el QR se cae. Ten siempre una versión impresa de respaldo, aunque sea una sola por mesa.
Y en Colombia, además: bodas destino
Las bodas destino y las experiencias premium aparecen como los segmentos de mayor expansión del turismo experiencial colombiano, según cifras del sector publicadas en mayo de 2026. Para un catering eso significa eventos con invitados que viajan, que llegan un día antes y que esperan comer bien las tres veces, no solo en la recepción. Ahí es donde el desayuno del día siguiente se vuelve parte del paquete, y no un extra que se pide a última hora.
Lo que no cambió
Ninguna tendencia sobrevive a una comida fría. El arroz que llegó a las 11 de la mañana para servirse a la 1 de la tarde sabe a eso, por más que la estación tenga una lámpara bonita encima. La temperatura, el gramaje y la hora exacta del servicio siguen siendo el 90 % de que un evento salga bien; lo demás es presentación.
Así que si estás eligiendo entre una estación de wok y un buffet clásico bien montado, la pregunta útil no es cuál está más de moda. Es cuál puede sostener el lugar donde vas a hacer el evento. ¿Ya sabes si tu salón permite cocción en vivo?
Fuentes
- Semana — «La industria de reuniones se consolida como motor económico del turismo colombiano», mayo de 2026 (bodas destino y experiencias premium).
- Publicaciones especializadas del sector de catering sobre tendencias 2026: estaciones en vivo, menús temáticos, sostenibilidad y menús digitales.